NOTA DE PRENSA N° 280
📷 Portada: Estudiantes del Preuniversitario Centro Mixto Henry Reeve, en Cienfuegos. Fuente: página oficial de Facebook del Cphem (2026).
Desarticulación del mecanismo de control de calidad en el sistema educativo cubano.
A lo largo del último mes en Cuba, a muchísimas familias con menores en edad escolar le han surgido dudas e inseguridades respecto a la culminación del presente curso 2025-2026 debido a los cambios en el sistema evaluativo anunciado en algunas provincias. En el primer trimestre del año, los Ministerios de Educación (MINED) y de Educación Superior (MES) implementaron medidas que afectaron la modalidad de clases a raíz de la agudización de la crisis energética que atraviesa el país.
En ese momento, ambas entidades decidieron que cada localidad tendría potestad para implementar las variantes que estimara pertinentes, según sus necesidades. Por tanto, acogidas a este permiso y amparadas por la Resolución ministerial 238/2014, las direcciones de Educación de las provincias de Pinar del Río, Matanzas y Cienfuegos anunciaron una flexibilización en el formato de evaluación de los niveles primario y secundario.
La Resolución 238/2014, emitida por el MINED, además de aprobar el Reglamento para la aplicación del Sistema de Evaluación Escolar, introdujo modificaciones como la sustitución de pruebas finales por trabajos prácticos integradores y ajustes en el descuento ortográfico en varios niveles educativos, que aplican a todo el Sistema Nacional de Educación. Así, por ejemplo, se comenzaron a realizar trabajos prácticos integradores en asignaturas como El Mundo en que Vivimos (4to), Ciencias Naturales (5to), Geografía de Cuba (6to) y Educación Cívica (5to y 6to), en lugar de las pruebas finales tradicionales.
De manera general, Educación de Pinar del Río, Matanzas y Cienfuegos coincidieron en eliminar los ejercicios comprobatorios en los grados de 1ro a 4to, además de sustituir las pruebas finales en 5to y 6to por evaluaciones sistemáticas y trabajos prácticos, en el nivel primario.

Inicio del curso escolar en la Escuela Primaria Julio Antonio Mella, en La Palma, Pinar del Río. Fuente: página oficial de Facebook de la escuela (2025).
Con respecto a la educación secundaria, Matanzas y Cienfuegos anunciaron la eliminación de los segundos trabajos de control parcial. Las pruebas finales quedarán limitadas a las asignaturas de Matemática y Español-Literatura, más Historia para los estudiantes de 9no grado. El resto de las materias cerrarán con seminarios o con el resultado promediado entre las notas del primer trabajo de control parcial y las evaluaciones sistemáticas.

Docentes y alumnos de la Secundaria Básica Cándido González, en Matanzas. Fuente: Radio26 (2024).
En la misma tónica, han sido eliminadas en estas provincias las pruebas de ingreso a los Institutos Preuniversitarios Vocacionales de Ciencias Exactas. Para su acceso, solo se contemplará el escalafón escolar, junto con el resto de los requisitos, incluido el aval político.
En el nivel preuniversitario, que ha experimentado una presencialidad discontinua en varias provincias como Matanzas, han apostado por sustituir exámenes escritos por trabajos prácticos. Este es el caso de las asignaturas de Física y Biología, por ejemplo. Los contenidos que se evaluarán, quedarán rebajados al mínimo esencial, según los objetivos de cada grado.
Por otra parte, ante el vacío desinformativo de las autoridades correspondientes, en varias escuelas se manejó de manera no oficial el cierre docente a partir de la segunda quincena de mayo. Esto fue desmentido por el MINED a inicios del presente mes de mayo al confirmar que el cronograma escolar seguiría según lo planificado. No obstante, dejó una puerta abierta a especulaciones bajo la indicación de mantenerse informado por los canales oficiales de posibles cambios.

Infografía de la Dirección General de Educación de Cienfuegos. Fuente: página oficial de Facebook de EduSur (2026).
Aunque estas modificaciones podrían parecer necesarias, la eliminación progresiva de los exámenes estandarizados en los niveles de primaria y secundaria no solo es un reflejo de la crisis total que sacude al país; es también una muestra evidente de la desarticulación del mecanismo de control de calidad del sistema educativo. La “flexibilización pedagógica” no es más que un vacío evaluativo, sustentado en la falta de retroalimentación objetiva entre el docente y el alumno.
Para comenzar, ocurre una pérdida de estándares. Al no existir una meta evaluativa clara, el proceso de enseñanza se vuelve errático. Sin una evaluación formal, se corre el riesgo de que el contenido curricular se imparta de manera superficial, ya que los docentes pueden sentirse menos motivados a profundizar en los temas si no hay un mecanismo que obligue a los estudiantes a demostrar su comprensión. El profesor pierde parte de su función de autoridad académica desde el mismo momento en que la enseñanza se convierte en un acto de acompañamiento pasivo en lugar de una transferencia de conocimiento exigente.
El riesgo de la falta de compromiso ante la eliminación de exámenes regulares no incide solamente en los profesores; sino mayoritariamente en los alumnos, que no se sienten presionados a superar una meta ni a demostrar lo aprendido. Las pruebas no son únicamente un recurso evaluativo; también actúan como un incentivo de aprendizaje y competitividad para los estudiantes. Su no implementación conlleva a una apatía académica que termina por afectar el rendimiento y la capacidad de los educandos para adquirir habilidades críticas.
A esto se suma la cultura de promocionismo instaurada largamente en Cuba por un sistema educativo y gubernamental que prioriza la estadística de no deserción o suspensos sobre la calidad del aprendizaje, en una metodología que se vuelve cuantitativa y no cualitativa. Es decir, el estudiante avanza de grado no por competencia adquirida, sino por cumplimiento de tiempo y orientaciones institucionales; lo que le va generando lagunas cognitivas insalvables en el nivel medio superior.
De hecho, la flexibilización evaluativa traslada aún más la responsabilidad del Estado al bolsillo de las familias pues, si los padres quieren que sus hijos tengan, aunque sea, unos conocimientos mínimamente sólidos, se ven obligados a pagar a un profesor particular o repasador. Este costo financiero genera una carga adicional para muchas familias en un contexto donde la economía cubana enfrenta múltiples desafíos, generando estrés y ansiedad; sobre todo para aquellas que no pueden sostenerlo. La presión para obtener buenos resultados académicos se mueve del entorno escolar al hogar, afectando la dinámica familiar y el bienestar emocional de los estudiantes.
Dicho fenómeno ha creado, por ende, una dualidad educativa en los estudiantes: aquellos cuyos padres no pueden pagar esta figura docente extrainstitucional reciben una instrucción mínima y sin rigor; mientras que los alumnos que sí tienen acceso a los repasadores privados obtienen una mejor preparación. Semejante dinámica profundiza la desigualdad. La educación, gratuita y equitativa, en teoría, se convierte en un privilegio donde el conocimiento se compra fuera del horario escolar.
Asimismo, es preocupante, por ejemplo, la eliminación de las pruebas de ingreso a los preuniversitarios de Ciencias Exactas o de materias que exigen pensamiento crítico o resolución de problemas complejos, mientras se prioriza la asignatura de Historia, fuertemente politizada.

Orientaciones del MINED para el ingreso a los Escuelas Vocaciones de Ciencias Exactas. Fuente: MINED (2026).
Los centros vocacionales requieren estudiantes con un desarrollo avanzado en razonamiento lógico-matemático. Sin un examen de ingreso, el criterio de selección basado en promedios de secundaria y avales políticos no miden la capacidad de abstracción, lo que dificulta distinguir a los estudiantes con talento científico.
No se debe olvidar que la formación en ciencias exactas es acumulativa y rigurosa. Por tanto, ingresar sin una validación de competencias previas genera una brecha de aprendizaje inmediata y, como consecuencia, deriva en una alta tasa de deserción o en una mediocridad que no cumple con los estándares de la investigación científica moderna.
Además, la obligatoriedad del componente educativo o aval, sin exámenes de contenido, evidencia la evaluación de la lealtad sobre el conocimiento. Se premia la actitud, el comportamiento y la alineación con el discurso oficial; o sea, se prioriza la disciplina ideológica por encima de la capacidad analítica.
Sin embargo, un sistema sin exámenes de contenidos científicos es incapaz de fomentar el cuestionamiento. La educación se transforma, entonces, en un proceso de adoctrinamiento donde la memoria de consignas sustituye a la comprensión de procesos.
Aunque la UNESCO reconoce una posible necesidad de disrupciones educativas en determinadas circunstancias —como la pandemia de covid-19—, deja bien claro su postura al respecto: las decisiones de suspender las pruebas finales en cualquier grado escolar tienen obligatoriamente que atravesar un proceso de equidad, inclusión y justicia.
De manera general:
- fomenta una transición hacia modelos de evaluación formativa, que valoran el proceso de aprendizaje continuo en lugar de depender únicamente de una prueba final de alto impacto (sumativa);
- de cancelarse las pruebas finales, se debe garantizar que los estudiantes más vulnerables o a aquellos con menos acceso a la educación a distancia no sean perjudicados por esta decisión;
- se deben buscar, además, mecanismos alternativos para certificar los conocimientos, como la evaluación continua o la validación basada en la trayectoria escolar previa, en lugar de un examen único;
- las evaluaciones aplicadas en tiempos de crisis deben ajustarse en cuanto a contenido, modalidad y tiempos, evitando que afecten negativamente la promoción del estudiante; y
- la evaluación debe ser utilizada para mejorar la educación y diagnosticar brechas de aprendizaje, no solo para promover de grado.
Por consiguiente, el mero hecho de que los alumnos en Cuba necesiten repasadores para consolidar, o inclusive aprender, los conocimientos básicos escolares, incumple con el proceso de equidad, inclusión y justica promovido por la UNESCO. Incluso, aun cuando los exámenes no fueran cancelados, la evaluación del rendimiento estudiantil en Cuba está en franca desventaja ante otros de países hispanoamericanos.
En otras naciones de América Latina como Perú y Brasil, por ejemplo, se han implementado sistemas de evaluación estandarizados que no solo permiten medir el desempeño académico de los estudiantes y la efectividad de las escuelas; sino también proporcionan datos valiosos que pueden utilizarse para hacer ajustes en políticas educativas y prácticas pedagógicas. Por el contrario, en Cuba, la capacidad de evaluar y mejorar continuamente la calidad educativa está restringida por muchos factores, que abarcan desde aspectos económicos hasta políticos, y la cancelación de los exámenes en esta etapa de crisis la limitará aún más.
Por otro lado, si bien la inclusión educativa es un desafío común en toda la región, algunos países han avanzado más que otros. Uruguay, por ejemplo, ha implementado políticas específicas para garantizar el acceso a la educación para poblaciones vulnerables. Entretanto, en Cuba, los niños enfrentan una desigualdad educativa, exacerbada por la dependencia de clases particulares y repasadores, sumado a la desventaja de accesibilidad en las zonas rurales, profundamente afectadas por el déficit de parque automotriz de uso público.
En Costa Rica, por ejemplo, las escuelas se gestionan basadas en la evidencia. Se compilan los datos de la cantidad de niños que alcanzan los niveles óptimos de competencia educativa y, en dependencia de los suspensos que se reporten, reciben más recursos o intervención técnica. El error pedagógico se trata como un dato para la mejora; contrariamente a Cuba, donde se oculta para mantener la imagen de éxito.
Todo esto, sin mencionar el tema de la innovación con iniciativas de educación digital y aprendizaje a distancia que han demostrado ser efectivas para llegar a comunidades rurales en países como Colombia. En Cuba, con graves dificultades para integrar tecnologías modernas en su sistema educativo debido a limitaciones económicas y falta de infraestructura tecnológica, resulta inalcanzable.
Lo cierto es que las implicaciones de la eliminación de exámenes van más allá del aula, con consecuencias duraderas para el futuro del país. Un sistema educativo como el cubano, cada vez más debilitado desde el punto de vista académico, va derivando hacia una fuerza laboral menos preparada para enfrentar los desafíos del siglo XXI.
Sin dudas, una estructura educacional que no logra formar ciudadanos críticos y capacitados repercute directamente en el desarrollo económico del país, ya de por sí en un barranco. La falta de habilidades adecuadas en los educandos dificulta la innovación y limita las oportunidades económicas. En un mundo globalizado, donde las competencias técnicas son cada vez más valoradas, Cuba ha ido quedando rezagada.
Fuentes consultadas
- Gaceta Oficial de la República de Cuba, no. 52, edición ordinaria, noviembre de 2014.
- Guerrero, Ana Álvarez y Aniela Dumas Rojas: “Cuba actualiza sus estrategias para defender el curso escolar ante el recrudecimiento del bloqueo”, en Cubadebate, 20 marzo de 2026.
- https://giron.cu/2026/05/02/directivos-de-educacion-precisan-detalles-para-el-cierre-del-curso-escolar-en-matanzas/?fbclid=IwY2xjawRj44JleHRuA2Fl%E2%80%A6.
- https://sierramaestra.cu/index.php/ar/multimedia/galerias-de-fotos/item/15530-actual-curso-escolar-mantiene-su-calendario-establecido.
- https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000373387.
- https://www.cibercuba.com/noticias/2026-05-04-u1-e135253-s27061-nid328048-suspenden-examenes-finales-escuelas-primarias-pinar.
- https://www.cuballama.com/noticias/autoridades-evaluan-concluir-curso-escolar-en-el-mes-de-mayo-por-grave-crisis-cubana/?srsltid=AfmBOor4OfNe%E2%80%A6.
- https://www.directoriocubano.info/actualidad/gobierno-cubano-confirma-fecha-oficial-de-fin-del-curso-escolar/.
- https://www.unesco.org/en/articles/exams-and-assessments-covid-19-crisis-fairness-centre.