NOTA DE PRENSA N° 273
📷 Portada: Charla de Marxlenin Pérez en la Universidad Pablo de Olavide (2026).
Fuente: Sociedad Cultural Cubano Andaluza, Facebook.
Normalizando el blanqueo político cubano en la universidad española.
La circulación de académicos y expertos en foros universitarios representa una práctica enriquecedora en términos de intercambio cultural y científico. En el caso particular de Cuba y España, la historia común y los vínculos culturales han propiciado desde hace décadas la cooperación académica y el intercambio entre intelectuales.
Sin embargo, no todo el intercambio es neutral ni está desvinculado de intereses políticos. Desde 1959, el gobierno cubano, dirigido por el Partido Comunista, ha sido objeto de numerosas críticas internacionales por la falta de libertad política, las violaciones de los derechos humanos y la censura de las voces disidentes. A lo largo de las últimas seis décadas, se ha ido consolidando una preocupación creciente sobre el papel que algunos académicos cubanos desempeñan como invitados a impartir conferencias o incursionar en simposios en diversos espacios españoles, pues se convierten en actores que reproducen narrativas favorables al sistema, siendo validado su discurso bajo la cobertura de la academia y funcionando sus intervenciones como herramientas de propaganda política al ocultar o minimizar violaciones sistemáticas de derechos humanos, censura y opresión en Cuba.
En este contexto, el papel de académicos simpatizantes o vinculados al Gobierno reproducen un patrón de “blanqueo” o “whitewashing”. En sus discursos, omiten, justifican y niegan aspectos de la realidad cubana para suavizar la imagen y política gubernamentales.
Los mecanismos para esto pueden resumirse principalmente en:
- Autoridad académica y credibilidad: concedidas por la academia a los conferenciantes, quienes suelen ser percibidos públicamente como expertos legítimos y neutrales, lo cual deja poco margen de duda sobre sus comentarios acerca de Cuba, aun cuando reflejan una versión sesgada o parcializada de la realidad política. Esto sucede porque muchas veces las universidades y demás organizadores no realizan un análisis previo sobre la trayectoria ideológica o política del conferenciante, lo cual genera invitaciones a voces que repiten la narrativa oficial cubana sin cuestionamientos serios.
- Omisión y minimización de violaciones: la estrategia consiste en no abordar directamente o relativizar las violaciones de derechos humanos; por ejemplo, se enfatizan los “logros sociales” (educación, salud pública) y se omiten las expulsiones universitarias arbitrarias y la censura a profesores y estudiantes críticos al Gobierno. Este tipo de discurso genera un sesgo que deviene en una representación incompleta o idealizada de la realidad cubana.
- Uso de términos y marcos discursivos legitimadores: los académicos emplean un lenguaje propio del discurso oficial cubano, como la referencia constante al “bloqueo” —en vez de “embargo”— para justificar problemas económicos o la nomenclatura sobre “revolución” y “liberación”, que marca una alineación simbólica con el sistema gubernamental. Esto funciona como un marco interpretativo que moldea la percepción del público y limita el debate crítico.
El ejemplo más reciente de este blanqueamiento político es la gira auspiciada por el Movimiento Estatal de Solidaridad con Cuba (MESC), con el protagonismo de Marxlenin Pérez Valdés, licenciada en Filosofía Marxista-leninista. El evento, iniciado en Madrid, ha tenido lugar durante el mes de marzo en 18 ciudades españolas, combinando charlas, debates y concentraciones. Según Cubainformación, el recorrido forma parte de las actividades internacionales en el marco del centenario del natalicio de Fidel Castro, “reforzando el compromiso político e ideológico con la Revolución cubana en un contexto internacional especialmente complejo”.

Marxlenin Pérez durante su conferencia en el Centro de Formación Abogados de Atocha, del sindicato Comisiones Obreras, en Madrid. Imagen: CubaInformación (2026).
Como puede observarse en la programación, muchos de estos conversatorios son espacios cerrados, auspiciados por organizaciones y partidos comunistas.
Programación de la gira de Marxlenin Pérez.



Fuente: Elaborada a partir de datos en CubaInformación.

Infografía promocional de la gira de Marxlenin Pérez en Zaragoza. Imagen: CubaInformación (2026).
El discurso de Pérez Valdés es una repetición de la narrativa gubernamental cubana: cerco económico, carácter estructural y deliberado de la política de bloqueo, persecución financiera y campañas de desinformación que justifican la crisis estructural por la que atraviesa Cuba y sus fallidas políticas internas desde 1959. Sus palabras confirman la falta de democracia en el país al mencionar la necesidad de “fortalecer la batalla de ideas” y “profundizar en la construcción del socialismo en el siglo XXI”.
El encuentro que sostuvo en Alcoy, titulado “La mujer cubana en la lucha antimperialista”, apenas presentó variaciones discursivas. Volvió a referir cómo Estados Unidos “amenaza” a la Revolución cubana con el “bloqueo económico” e intenta “asfixiar” energéticamente a la Isla, atentando contra el desarrollo del socialismo, el sistema de “democracia participativa y popular”, y los objetivos de soberanía energética.

Marxlenin Pérez en su charla en Alcoy. Imagen: CubaInformación (2026).
No obstante, hasta ahora, Marxlenin Pérez no ha explicado a sus oyentes, por ejemplo, que esa “democracia participativa y popular” de la que habla es irreal al existir un único partido político y no tener el pueblo la posibilidad de voto directo en la elección presidencial. Por ende, los cubanos no tienen ningún poder de decisión sobre quién gobierna el país. Tampoco aclara que los ciudadanos en Cuba tienen prohibido, de facto, protestar o criticar abiertamente las decisiones gubernamentales, como la dolarización económica, mientras los trabajadores siguen cobrando sus salarios en moneda nacional. Por ello, los maestros, con un salario promedio de 5 000 pesos cubanos —unos 10 dólares según el cambio oficial—, emigran hacia otros sectores laborales.
Otro aspecto que silenció fue cómo el gobierno cubano retiene la mayor parte del salario que los países extranjeros pagan por los trabajadores de las misiones de cooperación, ni que uno de los motivos de la crisis energética en Cuba está dado por la reventa del petróleo que Venezuela pagaba en concepto de remuneración por las misiones médicas y educativas. También omitió que esos colaboradores tienen derechos restringidos o que los médicos que deciden abandonarlas no pueden ingresar a Cuba hasta después de ocho años.
Mucho menos comentó sobre la falta de transparencia gubernamental, sobre todo en las rendiciones de cuentas económicas. El pueblo no tiene acceso a los gastos del Gobierno ni a sus inversiones económicas. Por ejemplo, en los últimos años, países como China y Rusia han donado a Cuba millones de dólares en efectivo e insumos para mejorar el parque electroenergético del país; sin embargo, ni se han construido nuevas termoeléctricas ni las viejas han sido reparadas o actualizadas. Dentro de esta falta de transparencia se incluyen los paneles y kits solares donados por China que el Gobierno ha decidido vender de manera directa a “médicos y docentes destacados” por un precio mínimo superior a 70 000 pesos cubanos —más de 10 veces el salario promedio de esos trabajadores— o a través de Correos de Cuba al resto de la población por más de 2 millones de pesos. Mientras el gobierno cubano monetiza las donaciones recibidas, miles de policlínicos y escuelas en el país se ven obligados a interrumpir sus actividades por falta de corriente, siendo afectados derechos humanos básicos como la salud y la educación.
En declaraciones al medio asturiano La Nueva España, Marxlenin Pérez afirmó que “Cuba es uno de los países donde más libertades hay en el mundo. Se ha hablado mucho de que aquí no hay libertad de expresión o de prensa, pero se puede consultar cualquier agencia o medio de comunicación. Ha habido mucha propaganda para posicionar la idea de que en Cuba se anulan las libertades y los derechos humanos. Eso es parte de la guerra mediática”.
Sin embargo, la realidad cotidiana niega sus palabras. Al parecer, olvida la larga lista de profesores y estudiantes censurados, reprimidos y expulsados de los centros educativos en Cuba; incluida la Universidad de las Artes (ISA), en donde fue profesora de Filosofía. Las recientes expulsiones de los profesores Roberto Viña (ISA) y Abel Tablada (CUJAE) de sus respectivas universidades, por emitir sus criterios sobre la realidad cubana en sus muros personales de Facebook, evidencian la falta de libertad de expresión en el país. Convenientemente, también olvidó mencionar que el Código Penal cubano, en varios de sus artículos, tipifica como delitos —que van desde multas hasta penas carcelarias—el uso de las redes sociales para criticar al Gobierno y a sus dirigentes, por ejemplo. Tampoco aclaró que, para consultar “cualquier” agencia o medio de prensa, es necesario utilizar un VPN, ya que muchos de estos están bloqueados en la Isla.

El dramaturgo Roberto Viña. Imagen: Observatorio de Libertad Académica-Cuba (2026).
En su charla en Gijón, Marxlenin Pérez sostuvo que la batalla gubernamental debe incorporar a las familias y escuelas, pues “el mejor trabajo político es la comunicación constante, clara y distinta con los jóvenes”. Este comentario evidencia la politización de todos los aspectos de la educación en Cuba. El adoctrinamiento político y la lealtad hacia el Gobierno, el Partido Comunista de Cuba (PCC) y figuras como Fidel Castro o el Che Guevara son inculcados a los estudiantes desde edades tempranas, por ejemplo, mediante la repetición del lema pioneril “Seremos como el Che” y las captaciones en la enseñanza media para la Unión de Jóvenes Comunistas —la cantera del PCC—. Mayormente, los profesores de Historia, Filosofía, Preparación Militar e incluso de Educación Cívica están a cargo de garantizar este adoctrinamiento en las escuelas y universidades, y asegurar que los alumnos no desarrollen un pensamiento crítico contrario al sistema político ni a las autoridades gubernamentales. Así, Marxlenin Pérez limita el papel del educador cubano a la de un castrador, cuya función es eliminar de la masa estudiantil cualquier pensamiento disidente.
En este sentido, puede resultar interesante que las imágenes promocionales de su gira por España incluyen un código QR para descargar su libro Socialismo cubano: Revolución, marxismo y comunicación, publicado por Ocean Sur; un proyecto de Ocean Press que agrupa varias colecciones de izquierda y sobre Cuba (Che Guevara, Fidel Castro, Revolución Cubana, Pensamiento Socialista, Biblioteca Marxista, el Octubre Rojo), y ha publicado a figuras de influencia y propaganda política oficial cubanas como Yosuam Palacios, Katiuska Blanco, Elier Ramírez Cañedo, Aleida Guevara March, Karima Oliva y Jaime Gómez Triana; entre otras. Los textos de esta obra, publicados inicialmente en medios digitales, fueron concebidos, según Marxlenin Pérez, a raíz de su experiencia docente como respuesta a sus estudiantes. Un volumen que enfoca un monólogo político respaldado en el pensamiento de Fidel Castro.

Cubierta del libro. Imagen: Ocean Sur (2025).
Pero este discurso, en la persona de Marxlenin Pérez, no es casual. Para comenzar, su relación afectiva con Fidel Castro Smirnov, nieto de Fidel Castro, invalida su neutralidad. Su cercanía con los altos círculos del poder político en Cuba le confiere un modo de vida muy alejado del grueso del pueblo cubano y evidencia la hipocresía de su discurso, pues no solo tiene cubiertas sus necesidades básicas sino que puede darse lujos en el polo turístico de Varadero, mientras pide lealtad y resistencia a un pueblo cubano sin alimentos, corriente, agua y libertad de expresión, y tilda de contrarrevolucionarios a quienes critican el sistema gubernamental y exigen sus derechos básicos.

Marxlenin Pérez y Fidel Castro Smirnov. Imagen: ADN Cuba (2022).
Luego, su empleo en Ideas Multimedios, una plataforma que se define como “organización comunicacional multiplataformas que agrupa y dirige diversos medios y espacios de comunicación líderes en Cuba”. Cubadebate, Mesa Redonda, Con Filo, Fidel Soldado de las Ideas y Cuadrando la Caja —espacio este último del que es conductora y guionista— son todos sitios oficiales en los que el gobierno cubano lleva a cabo sus campañas políticas. De hecho, se puede observar esta imbricación en sus palabras durante la presentación de Socialismo cubano…, que definió como una “escritura militante, pensada para medios digitales, con Cubadebate como trinchera principal”.
Incluso, resulta irónico que sea presentada en su currículo como comunicadora por su papel de conducción —cuando su currículo no incluye estudios relacionados con este campo—, mientras periodistas de carrera han sido acosados, censurados e incluso obligados a abandonar el país por reportar la realidad de Cuba en medios no oficiales. El conducir y redactar el guion del mismo programa no la convierte en comunicadora, pero sí reafirma los intereses políticos y económicos del Gobierno en un canal televisivo de alcance internacional.
Por otra parte, Marxlenin Pérez se autoproclama fiel seguidora de Fidel Castro y de su doctrina política, llegando a afirmar que es “el hacedor del pueblo cubano”. Esto no solo tributa a un culto a la personalidad, sino que, selectivamente, niega toda la historia de Cuba que no lo tenga como figura central. Asimismo, se declara comunista a ultranza, sin dejar espacio para los cubanos con otras líneas de pensamiento.

Marxlenin Pérez (centro) con pulóver de la campaña mediática sobre Elián González, en un encuentro con Fidel Castro. Imagen: ADN Cuba (2022).
No es de extrañar, entonces, que estos eventos se desarrollen en espacios cerrados, por invitación, excluyendo conscientemente a cubanos residentes en el exterior críticos al Gobierno. Por ello, durante la charla de Marxlenin Pérez en Madrid, la Policía Nacional estuvo apostada a la entrada del Centro de Formación Abogados de Atocha, adonde no dejaron entrar a varios cubanos. Incluso, Daniel Gismero Sánchez, un ciudadano español miembro de la Asociación de Amistad Hispano-Cubana Bartolomé de Las Casas —vinculada al MESC—, intimidó a una ciudadana cubano-española, Emelina Torres Ledea, que logró entrar, prohibiéndole que siguiera grabando y exigiéndole que borrara las imágenes, además de pedirle su documento de identidad; cosa esta última para la cual no tiene autorización por no ser un funcionario legitimado para ello por el Estado español.
Este proceder de actividades políticas oficialistas resulta un patrón verificable. Anteriormente, en mayo de 2025, Gabriela Fernández Álvarez, licenciada en Historia y presentadora del programa televisivo Con Filo, realizó una gira por 12 ciudades españolas, también respaldada por el MESC. Su disertación, “Juventud cubana en tiempos de Trump”, pasó por varias sedes coincidentes con las registradas en la programación de Marxlenin Pérez. En esa ocasión, solo dejaron entrar a españoles y personal diplomático cubano, excluyendo a la comunidad cubana en el exilio. De igual manera, la Policía Nacional estuvo apostada en la entrada del local, escoltándola a su salida.

Infografía promocional de la gira de Gabriela Fernández auspiciada por el MESC. Imagen: CubaInformación (2025).
La prohibición de entrada a este tipo de actos a la comunidad cubana en el exilio le evita al Gobierno críticas y una pluralidad de voces frente a un público que prefiere que vea solo en su dirección. Inclusive, los mismos grupos que respaldan estos eventos llegan a reproducir el discurso oficialista de la Isla. Por ejemplo, la Sociedad Cubano-Andaluza José Martí, en entrevista a Marxlenin Pérez, utiliza los términos “contrarrevolución” y “campañas de linchamiento” para referirse a los cubanos exiliados y a los cuestionamientos y críticas al gobierno de Cuba, así como a las denuncias de las violaciones de los derechos humanos en la Isla. Empero, aun desde este papel de víctima en que la sitúa la Asociación —junto a integrantes del programa Con Filo, como Gabriela Fernández—, su respuesta confirma que el Gobierno mantiene una guerra comunicacional para defender “la causa de Fidel Castro”, que “agentes externos” tratan de desprestigiar mediante asesinatos de reputación.
Sin embargo, Marxlenin Pérez no menciona en su respuesta que, precisamente, medios como Con Filo, Mesa Redonda y Cubadebate se valen una y otra vez de campañas de este tipo para desacreditar y levantar falsas acusaciones sobre activistas y organizaciones de la sociedad civil cubana, y medios independientes. Ejemplo de esto son las múltiples arremetidas contra los integrantes de El Toque, quienes han sido acusados de mercenarismo desde dichos programas.
Aunque esta gira ha sido organizada por el MESC, resulta preocupante el hecho de que algunas casas de altos estudios españolas sean sede de estos eventos. Al menos en el último quinquenio, universidades como la Complutense y la Autónoma de Madrid, las de Salamanca, Barcelona, Valencia y la Pablo de Olavide, por ejemplo, han acogido a “expertos” cubanos vinculados directamente con programas o instituciones políticas en la Isla, o incluso académicos que han participado en actos de censura, expulsión y difamación de colegas.
Estos ejemplos ilustran una problemática más amplia, que involucra no solo el papel del académico, sino la responsabilidad de las instituciones españolas. La academia, en tanto espacio dedicado a la búsqueda y construcción del conocimiento, debería cumplir con estándares éticos de pluralidad, veracidad y análisis crítico.
La integridad académica y la credibilidad de las universidades son puestas en riesgo al permitir que este tipo de charlas se conviertan en plataformas de propaganda política, aunque sea de forma indirecta. Cuando estudiantes, investigadores y públicos externos perciben parcialidad o manipulación, la confianza disminuye y se comprometen los principios fundamentales de la educación superior.
Asimismo, las conferencias que blanquean al gobierno cubano pueden contribuir a la desinformación y a la confusión sobre la verdadera situación en el país. Esto debilita el respaldo internacional, la capacidad de promover cambios democráticos y la protección de defensores de derechos humanos, que han sido incluso acogidos en calidad de exiliados políticos por el gobierno español. Además, en países como España, donde radica una diáspora cubana relevante y activa, la promoción de discursos oficialistas sin un contrapunto genera tensiones y polarizaciones, lo que puede afectar la convivencia y el diálogo plural.
Por tanto, las universidades y otros espacios de intercambio académico deberían adoptar una posición consciente al respecto. Por ejemplo, los asistentes a estos eventos tienen derecho a ser informados sobre el perfil y los vínculos políticos de los conferenciantes, que deberían poder ser interpelados por académicos, activistas y especialistas críticos o independientes, en espacios donde se planteen preguntas incómodas y cuestionamientos, sin censura ni sesgos. Esto no solo equilibraría la representación, sino que enriquecería la perspectiva desde distintos actores al establecer canales de comunicación polifónicos.
Este fenómeno implica un desafío ético para las instituciones académicas, que deben evitar ser cómplices de la normalización de un sistema que vulnera derechos humanos fundamentales. Solo a través de un compromiso firme con el debate abierto y el respeto a la diversidad de opiniones será posible que las universidades y espacios académicos españoles mantengan su papel como plaza de conocimiento, crítica y democracia, en vez de convertirse en plataformas inadvertidas de propaganda política.